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domingo, 22 de junio de 2014

UN HOMBRE MUY FEO

                Según parece, los niños y los borrachos dicen siempre la verdad. En mi experiencia, es posible que esto también ocurra con los ancianos ingresados cuando se desorientan: que cuentan alguna verdad incómoda. Esta semana, a una de mis pacientes nonagenarias que llevaba varios días en el hospital, le cambiaron la compañera de habitación. Una tarde, llegó una señora con el pelo muy corto -a lo garçon-, completamente blanco, las orejas sin pendientes, la voz grave y el gesto serio. En cuanto entró y dio las buenas tardes, mi paciente empezó a quejarse en voz alta de que le habían metido un hombre en la habitación,  que ¡vaya hospital!, que mezclaban hombres y mujeres, que aquello era un escándalo. Las enfermeras y el médico de guardia trataron de hacerla entrar en razón, sin ningún éxito. Aquella tarde y aquella noche, no hubo manera de convencerla. Al día siguiente, ya con la luz del día, se dio cuenta de su error y cuando vio la cara de enfado de su compañera, le pidió perdón. Le dijo que se había confundido y que la disculpase. Ni la mujer tipo garçon, ni su familia aceptaron las disculpas, ni le perdonaron, me abroncaron a mi como su médico y solicitaron cambio de habitación. Yo intenté defender a mi paciente con argumentos sencillos: era muy mayor, llevaba unos días desorientada, no había que tenérselo en cuenta... No hubo manera. Esa señora había dicho que su madre era un hombre y eso no se podía tolerar. La verdad es que todo me parecía un poco exagerado  y yo sentía pena por mi paciente, a la que las neuronas le habían jugado una mala pasada.
Sin embargo, en cuanto salieron por la puerta, la cara de arrepentimiento se cambió a cara de pilla y me dijo:
 
- Es mejor que se vayan porque, además, era un hombre muy feo.
 
Sin que sirva de precedente, me vi obligada a darle la razón. ¡Si señor! ¡Muy feo!

sábado, 31 de mayo de 2014

LA NECESIDAD AGUDIZA EL INGENIO

      
   Es jueves por la noche y tres amigos quedan para ir a tomar algo. Hoy están pletóricos y eligen un furancho* que les han recomendado. Es verdad que en estos sitios no ponen tapas ni nada que sea comestible; allí solo se sirve vino del país. Nada más. No pensaban alargar tanto la noche, pero entre taza y taza les dan las tres de la madrugada. Cogen el coche y se dirigen a sus casas, pero de repente... ¡Horror! ¡Los picoletos! Un control de alcoholemia unos doscientos metros más allá. ¡Dan positivo, seguro! La multa, los puntos del carnet, la bronca de la parienta... ¡Hay que pensar algo! ¡Rápido! Entonces, a uno se le ocurre algo ingenioso.
 
- Voy a fingir un ataque de asma. Hoy parece que tenía algo de "pito" y seguro que cuela- dijo.
 
          Los demás estuvieron de acuerdo, o no. No les dio tiempo a pensar. Las luces del control ya estaban iluminándoles de lleno. Y este actorazo que se perdió Hollywood inició la mejor actuación de su vida. ¡No podía respirar! ¡Se ahogaba! ¡Se moría! Sus bronquios debía sonar como una cafetera vieja y oxidada. Fue tan convincente que la misma Benemérita llamó a la ambulancia, ya que sus amigos estaban tan angustiados que no atinaban con el teléfono. Seguro que en algún momento, dudaron de si seguía fingiendo o era verdad. Le pusieron oxígeno, Ventolin, corticoides... y lo trasladaron al hospital con la mayor celeridad posible. Por supuesto, nadie se acordó de hacerles a sus amigos el control de alcoholemia.
 
     Y es así como nuestro protagonista llegó a las cuatro de la madrugada a urgencias. Y cuando mi compañero se acercó a preguntarle qué le pasaba, inició este relato rocambolesco que parece de película de Almodóvar... Y mientras le escuchaba, el médico de urgencias pensaba: "esta historia ya sé a quien se la voy a contar mañana..."
 
* Furancho: es un local de temporada, generalmente entre febrero y mayo, que se suele habilitar en la bodega de un particular donde éste vende los excedentes de vino que elabora para su autoconsumo. 

Gracias a B.M. por sus aportaciones a este blog, con esta y otras historias. 

domingo, 25 de mayo de 2014

NADIE ME HACE CASO

                    Algunos pacientes van a demasiadas consultas. Tienen, por supuesto, su médico de cabecera, pero además visitan al endocrino que les trata la diabetes, al cardiólogo para su cardiopatía, al neumólogo para su bronquitis crónica, al cirujano vascular por su mala circulación...Todo un vía crucis de consulta en consulta, cada una con sus citas y sus análisis. Nuestra protagonista de hoy está en esta vorágine, y en todas las consultas por donde pasa dice: "doctor, a mi se me cae muchísimo el pelo". Todos hacen lo mismo: levantan la vista, dirigen la mirada hacia su cabeza y ven una reluciente mata de pelo bien peinado y teñido, bajan los ojos y siguen escribiendo. Ni caso. Así que, un buen día aparece en mi consulta:
- Nadie me hace caso- me comenta desesperada.
- ¿Caso a qué?- le pregunto.
- Al problema mío del pelo- me dice.
          Yo no veía que tuviese ningún problema capilar, al menos aparente. Pero aquella no iba a ser una consulta más. Estaba decidida a que le creyésemos y le diésemos una solución. Así que, tras mucho pensar, había trazado un plan novedoso y revolucionario.
- Yo le he traído las pruebas.
- ¿Qué pruebas?- le pregunto con curiosidad...
 
-Estas-, me dice. Y saca del bolso, con mucho cuidado, un paquetito envuelto en papel albal. Lo pone encima de la mesa y me mira.
 
 
 
 
- Ábralo- me indica.
       Parecía el bocata de media mañana que llevábamos al colegio. Lo miré con un poco de recelo y empecé a desdoblarlo con el cuidado de un artificiero. ¿Qué habría allí dentro? ¿A qué llamaría ella "pruebas"? El papel albal estaba un poco frío y así se lo comenté, queriendo aportar un punto de naturalidad al asunto, como si todos los días me trajesen "paquetitos" a la consulta.
 - Lo acabo de sacar de la nevera- me aclaró.
 

 
                  Esto es lo que me encontré: unos pelos engurruñados, que supongo que habría ido recogiendo durante días, semanas, quizás meses. Ahora si que me creerán y me harán caso, debió pensar. ¡Y los metió en la nevera! "Criogenización capilar", le llamarían algunos entendidos.
 
Nota: estas fotos son originales del paquetito en cuestión y no una recreación de esas que ponen en los programas de investigación. Son las ventajas de los móviles con cámara.