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domingo, 23 de marzo de 2014

PURA SUBJETIVIDAD

                 La subjetividad es una característica de la vida en general. Lo que para uno es blanco, para otro es negro o azul o verde, y un mismo hecho puede ser contado de mil maneras distintas por las  personas que lo hayan vivido. También es verdad que hay gente que siempre lo ve todo del color que a ellos les gusta y a los que un poco de objetividad, aunque sólo fuese un poco, no les vendría mal. En la consulta médica vemos a diario a pacientes que dicen que fuman muy poco y eso resulta ser una cajetilla al día, o que beben muy poco y eso se traduce en 10 cervezas al día. ¡Pura subjetividad! El tema de los kilos es otro filón. Esta semana me contó un compañero que tuvo una señora en la consulta a la que le recomendó adelgazar. La conversación fue más o menos la siguiente:
- Verá señora, por el bien de sus huesos debería usted adelgazar unos diez o quince kilos, por lo menos.
- ¡Uyyy! Yo no estoy tan gorda...
- Bueno, eso depende de lo que uno mide y lo que pesa. ¿Usted cuanto mide?
- Pues, un metro cincuenta.
- Y, ¿cuanto pesa?
- Noventa y tres kilos.
- Eso es demasiado. Por ejemplo, yo mido uno noventa y cinco y peso noventa kilos...
- ¡Es que usted está un poco gordito!-replicó ella con una sonrisa.

      También la forma de describir el dolor es subjetiva y uno tiene que hacerse una idea de la intensidad para poder aliviarlo con el fármaco adecuado. Por eso hacemos preguntas tipo:
- ¿Cómo era el dolor que tuvo?-le pregunté a un paciente. 
- Pues era un dolor... -titubeó unos segundos antes de contestar- era un dolor "que dolía".

          Otro fue aún más preciso en las explicaciones que me dio acerca de su  dolor.
- Tuve un dolor, así como un pequeño "morreo"... - me dijo.
- Y eso, ¿cómo es?- pregunté sorprendida.
- Pues es así, como si doliera pero sin doler.

¡Perfectamente! Con esto creo que me hago una idea...

 

lunes, 17 de febrero de 2014

PARA IR AL MÉDICO, MEJOR ACOMPAÑADO

             Algunas veces, para hacer una historia clínica es conveniente que haya un acompañante que nos aclare algunos datos. Así, cuando algunos pacientes te dicen que beben sólo un vasito de vino, su mujer te aclara que más que un vasito es una botella. Y cuando otros te dicen que fuman sólo cinco cigarrillos, ellas te aclaran que es una cajetilla. Y claro, las cosas cambian bastante. También es importante para saber la duración de los síntomas. Hay pacientes que te cuentan que les duele desde hace una semana, pero ahí está su mujer para decir que lleva quejándose más de un mes. Sin embargo, muchos siguen acudiendo solos y no tenemos a nadie para contrastar datos. Por ejemplo, en la consulta de neumología hay un dato importante que hay que confirmar con los acompañantes. Es el tema de los "ronquidos" en el que generalmente ellas son las sufridoras. Un día, salió la enfermera de la consulta y dijo:
- Fulanito de tal...
Un hombre de mediana edad se levantó y ella le aclaró:
- Usted pasa ahora.
A continuación dijo:
- Menganita de cuál, usted pasa después del caballero.
La enfermera se metió por otra puerta y desapareció. El primer paciente entró a la consulta y detrás de él, entró la segunda paciente. La doctora fue realizando la historia clínica acerca de cómo respiraba, cuándo se cansaba más, desde cuándo respiraba peor... y el enfermo le fue contando su vida con pelos y señales. Llegó un momento en que era importante saber si roncaba o no, por lo que se dirigió a la mujer que estaba sentada a su lado y le preguntó:
- ¿Su marido ronca?
Ella le miró con cara de susto y dijo:
- Yo a este señor no le conozco de nada y no tengo ni idea de si ronca o no.
- ¿Pero, usted entonces quien es?
Yo soy Menganita. A mi me tocaba pasar después de este señor, pero para ir adelantando ya me fui sentando aquí...
Haga el favor de salir y entre cuando salga este señor, y déjese de adelantar nada.

        Es decir, que el enfermo estaba contando su vida delante de una señora que no conocía de nada. Y ella estaba allí como si fuese el público de un programa de televisión, viendo el espectáculo desde primera fila.

domingo, 9 de febrero de 2014

¡CRONICAS DE LUXE: ESPECIAL 10.000 VISITAS!




Queridos fans de “Crónicas”: por fin, este blog ha superado las 10.000 visitas en más de 50 posts. Gracias a todos los que habéis contribuido con vuestras visitas. Como ya van siendo muchas entradas, he decidido hacer un resumen de las mejores historias, esperando llegar a otras diez mil visitas más. Ojalá que os divirtáis tanto leyéndolo como yo al escribirlo. Este es mi ranking:

1-      La crónica más leída ha sido “Las mujeres no tienen próstata. ¿O si?” donde cuento la historia de varias mujeres que afirmaban sin ninguna duda tener próstata. Una vino a que se la revisásemos, otra tenía la convicción de que su infección de orina era una prostatitis y una tercera estaba preocupada por si su marido le pudiese contagiar el cáncer de próstata.

2-      La tecnología ha tenido un gran protagonismo en muchos de los posts, especialmente en “¿Quién será el padre de la criatura?” en que una madre vino a urgencias con su hija embarazada para que le hiciésemos una ecografía y así saber de cuánto y de quién estaba embarazada. ¡En fin!

3-      En algunas entradas hemos aprendido “Los trucos de las centenarias” para llegar a los cien años en buenas condiciones. Así, nuestra protagonista no comía pescado por miedo a los anisakis, no comía pollo por el peligro de la gripe aviar y hacía más de diez años que no probaba la carne por si cogía la enfermedad de las vacas locas y se demenciaba. Eso si, afirmaba que “ella comía de todo”.

4-      En otras historias como “Aguardiente y otras hierbas” hemos descrito esos remedios naturales que usa la gente mayor. Así, sabemos de sus propiedades capilares para mantener el color negro del pelo y que si te tomas un chupito antes de ir a la peluquería, te coge mucho mejor la “permanente”. También hemos visto que la borrachera por aguardiente  a cierta edad puede ser muy peligrosa en “El misterio de la abuela que mordía”. Además del aguardiente, hay gente que usa el cognac por sus múltiples propiedades en “Dónde esté un buen cognac, que se quite la epidural”.

5-      En “Historias de nonagenarios” y “Espíritu joven a los noventa años” hemos descubierto que los años no son un impedimento para divertirse y disfrutar de la vida. A veces, dicen que tienen menos años, y no es por coquetería sino para que el oftalmólogo les opere las cataratas.

Estas son, a mi juicio, las historias que no os debéis perder si aún no las habéis leído. Hay muchas otras que quizás os gusten más. Os animo a que me digáis cual ha sido vuestra crónica favorita.